Tras las modificaciones introducidas antes del Gran Premio de Miami, la FIA y la Fórmula 1 darán un paso más la próxima temporada para abordar las principales preocupaciones del paddock respecto a las regulaciones actuales. Existe un acuerdo de principio para modificar el equilibrio entre el motor de combustión interna y la potencia eléctrica, estableciendo una división del 60-40 a favor del ICE (Internal Combustion Engine).
Fernando Alonso, dos veces campeón del mundo de Fórmula 1, ha expresado su opinión sobre la dirección que ha tomado el deporte. Según el piloto español, las regulaciones recientes, aunque buscan facilitar los adelantamientos, han llevado a una pérdida de lo que él considera «carreras puras» durante aproximadamente una década.
Alonso argumenta que el objetivo de hacer que los coches se sigan más de cerca y permitir más sobrepasos ha tenido un efecto secundario no deseado. En lugar de que los pilotos demuestren su habilidad para rebasar a sus rivales a través de la maestría de la conducción, la facilidad de los adelantamientos se ha convertido en un aspecto más mecánico, dictado en gran medida por la aerodinámica y las ayudas electrónicas.
Para el piloto de Aston Martin, la verdadera esencia de las carreras reside en la lucha rueda a rueda, en la estrategia, en la toma de decisiones audaces y en la capacidad del piloto para exprimir al máximo el coche en diversas circunstancias. Las regulaciones actuales, según su punto de vista, han diluido esta experiencia, creando una competición que, si bien puede ser emocionante en cuanto a número de adelantamientos, carece de la profundidad y el desafío del «puro pilotaje».
Alonso percibe que la Fórmula 1 ha caído en una trampa al priorizar la facilidad del adelantamiento sobre la demostración de la destreza del piloto. Esto, a su entender, ha generado una generación de aficionados que podrían no haber experimentado la intensidad y la complejidad de las batallas automovilísticas en su máxima expresión.
El piloto español aboga por un enfoque que reactive la importancia del piloto en la ecuación, donde la habilidad para superar a los oponentes sea un reflejo directo de la pericia al volante y no solo una consecuencia de las características del coche o de las reglas diseñadas para facilitar la maniobra.

