Una amplia sonrisa, hoyuelos en sus mejillas y esos ojos ligeramente entrecerrados. Si cerramos los ojos, así es como recordamos a Alex Zanardi. Y por supuesto, vestido con un traje de carreras, ya fuera de Fórmula 1, de Ganassi o de ciclista paralímpico italiano, poco importaba. Tampoco importaba si tenía cuatro ruedas o tres bajo él. Porque personas como él, parafraseando a un famoso…
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