Para cualquier otra escudería de Fórmula 1, que sus dos monoplazas clasificaran a más de cuatro segundos de la pole position en la carrera inaugural de la temporada sería, sin duda, motivo de gran vergüenza. No obstante, para Cadillac, el simple hecho de formar parte de la parrilla ya se erige como un logro considerable.
Como un equipo gestado desde cero y cuya entrada en la competición fue garantizada hace apenas doce meses, ha tenido que sortear numerosos vientos en contra, tanto en el complejo panorama político de la F1 como en los desafíos prácticos inherentes a la creación de una nueva estructura. A pesar de estas circunstancias, la ambición de Cadillac en la Fórmula 1 va mucho más allá de una mera aparición testimonial.

