Durante décadas, una broma cínica ha circulado en el paddock de la Fórmula 1: «Si quieres ser millonario en la Fórmula 1, debes empezar como multimillonario». Este dicho encapsulaba a la perfección la naturaleza históricamente intensiva en capital y a menudo económicamente agotadora de esta serie de carreras.
Si bien en el pasado esta afirmación era innegablemente cierta, con equipos gestionando ingresos de cientos de millones de dólares anualmente, la F1 ha experimentado una transformación significativa. Ha evolucionado de ser una competición notoria por consumir vastas sumas de dinero a convertirse en la exitosa industria multimillonaria que es hoy, desafiando por completo su antigua reputación de ser un pozo sin fondo para el capital.

