«¡Oye, F1! Que no te golpee la puerta al salir.» Este contundente titular del Indianapolis Star el 20 de junio de 2005 resumía a la perfección el sentimiento generalizado de decepción tras el Gran Premio de Estados Unidos de 2005. La Fórmula 1 había erosionado gravemente su posición en un mercado vital que anhelaba cultivar. Esta herida autoinfligida se debió en gran parte a un terco conflicto político, aparentemente ignorado por figuras como el presidente de la FIA, Max Mosley, que deslució la novena ronda del Campeonato Mundial de Fórmula 1 de la FIA…
El día que la F1 alienó a su audiencia de EE. UU. en 2005: La polémica de Indianápolis

