Cada vez que Max Verstappen aborda el tema de las nuevas regulaciones técnicas de la Fórmula 1, siempre prefacía sus comentarios con una aclaración crucial: su evaluación del conjunto de reglas opera independientemente de su actual posición competitiva. «Sí, porque incluso si estuviera ganando, seguiría expresando exactamente la misma opinión», suele afirmar. Esta declaración establece fundamentalmente que su rendimiento dominante en la pista y su perspectiva crítica sobre las regulaciones deben considerarse como dos entidades distintas, enfatizando una clara separación entre su éxito en la pista y su insatisfacción subyacente con el marco evolutivo del deporte. Su postura subraya la importancia de analizar las reglas de manera objetiva, más allá de los resultados individuales en carrera, sugiriendo que sus preocupaciones son inherentes a la dirección que toma la F1, y no meramente una queja de un piloto victorioso.
Cómo la broma de Wolff sobre Verstappen en Zandvoort se ha convertido en la nueva realidad de la F1

